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sábado, 28 de enero de 2012

"Qué lindo vivir en una ciudad donde al decir: rama, caminante, rover, diri, jambo, manada, akelas, cayado, insignia, permiso siempre listo, buen día, gracias, módulo, pipo... todos nos entendemos. Qué lindo vivir en una ciudad donde al levantar tu mano derecha con el saludo scout: el silencio se hace presente. Qué lindo vivir en una ciudad donde saludás a quien nunca viste, bailás junto a quien no conocés. Qué lindo vivir en una ciudad donde comenzás a hablar amistosamente con todos y luego de una hora de charla te das cuenta que no sabés el nombre y recién ahí te presentás, pero lo olvidás fácil e igualmente al rato vuelven a buscarse para seguir compartiendo. Qué lindo vivir en una ciudad donde los pañuelos con cintas de colores son la atracción y si encontrás uno igual al tuyo te ponés contento y querés saber de su historia. Qué lindo vivir en una ciudad donde el corte de luz provoca silencio y cuando vuelve son aplausos y alegrías. En una ciudad donde caminás sin saber los nombres de las calles y solo te ubicás por alguna portada o el nombre de un grupo que ya es amigo tuyo. Qué lindo vivir en una ciudad donde la palabra “grupo” es sinónimo de familia, donde los diris sin como tus viejos y el resto tus hermanos. Dónde pedís permiso para ir a visitar a alguien y cumplís el horario que te asignaron. Qué lindo vivir en una ciudad donde dejás de caminar para respetar a la rama que viene formada y no rompes esa formación, porque el respeto está ante todo. Qué linda una ciudad donde ayudás al que viene cargado para compartir el peso. Qué lindo mirar para atrás y ver gente vestida igual que vos, embarrada como vos, saltando como vos y disfrutando lo mismo que vos. Qué lindo es quejarse todos por las duchas pero esperar esos cinco minutos de agua helada para bañarte. Qué lindo es llenarte de recuerdos y saber que somos miles de scouts a lo largo y ancho del país, a lo largo y ancho del mundo. Que no importa el color del uniforme, eso es un tema que dispara la charla y te da pie para hacer amistades, una ciudad donde vas caminando y ya conoces a todos como si fuese de toda la vida. Donde no hay edades para disfrutar y para reafirmar que alguna vez elegimos ingresar a un grupo y lo haríamos mil veces más, porque tenemos leyes, principios, virtudes, porque tenemos amigos, historia, vida de grupo,. Porque sabemos compartir, respetar al mayor y defender al más chico. Porque somos una raza distinta, de la cual muchos somos parte! qué lindo es ser scouts y tener la posibilidad de compartir con hermanos de otros lugares la misma sintonía, la misma locura, la misma emoción, la misma vida. Qué lindo es ver a los vecinos e invitarlos a bailar, a reír a disfrutar. Qué lindo es compartir un mate sin saber si alguna vez lo volverás a hacer. Qué lindo permitirse cumplir años en un campamento y ser feliz con los simples regalos de la vida: el saludo del hermano, una torta improvisada, un feliz cumple que te cantan a cada rato, y los de al lado sin saber empiezan a cantarte también. Nosotros pudimos hacerlo, nosotros podemos hacerlo y transmitirlo en nuestras casas, nuestro barrio, nuestra gente. No importa la edad, no importa el tiempo que uno le puede dedicar, no importa si es full time o de a poco. Importa saber lo que uno vive y siente cuando el juego empieza y las ganas de no querer que se termine jamás: bañarse en un carpon con una manguera y una olla, dejar el plato para lavar después, reírte cuando el vaso se llena de hormigas, buscar un poco de sombra para descansar un rato y sentir las moscas y hormigas que te buscan y sólo las espantás moviendo las piernas; pero seguís durmiendo, sentir calor y olor en la carpa; pero saber que es tu lugar de descanso y dormís igual, que se te quede el micro y buscar la forma de pasar el rato con tus amigos. Despertarte a las siete de la mañana, esperar el mate cocido, untar dos panes con dulce y comenzar a vivir un día único. Estar todos tirados diciendo a cada rato: que calor, que humedad, se viene la lluvia y repetirlo mil veces. Qué lindo es disfrutar todo esto. Es la única forma que tenemos para intentar transmitir lo que hace un scout. Un scout hace esto: es feliz con lo que tiene, se enoja, lo reprocha por momentos, pero lo acepta y trata de ser feliz con poco. Nosotros lo vivimos, lo hicimos posible y estamos muy felices por ello.

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